Han pasado ya muchísimas horas desde que te volví a encontrar, como si hubiera sido como la mujer esa de la canción de El Muelle de San Blas. Regresé sólo para observarte y cuestionarte cómo es que te ha ido. No me esperaba la bulliciosa sopresa a la cual nos toparíamos de nuevo.
¿Qué diantres hiciste?
¿Otra vez con la misma historia?
Practicaba esas preguntas junto con la forma en como "expresártelos" una y otra vez en mi viaje. Entre reflexiones y paisajes tan maravillosos como la euforia y satisfacción que nunca has tocado con tus manos o llegado a tu corazón, simplemente las guarde en mi memoria para que nunca más vuelvan a salir de mi furia tan estancada y frustrada.
No valdría la pena volverme a enojar contigo, sabes. Tu mente infantil es tan grande como la de un adulto que corro el riesgo de que, auque llores por hacerte una remembranza de tus acciones y hechos, doy por confirmado que también yo saldría lastimado por tus sentimientos tan actuados pero que son totalmente reales. Sin embargo, esa madurez emocional es la que tanto daño te hace, no logras el cometido de tus sueños que, a pesar de que realmente si luchas por tus sueños en verdad se cumplen, la piedrita llamada "Abismo profundo de tristeza" volverá a toparse en tu camino tan dañado cual innumerables las calles de Cuernavaca en tiempos de lluvia y electorales.
Vamos, el secreto es no obsesionarte, no presumir, c o m p a r t i r lo suficiente y no quedar en ridículo o dar información de más. Una persona siempre estará ahí para ello, pero NO LA BUSQUES
-Sé tu mismo, pero cambia tus errores. (La perfección humana es un parteaguas; nuestros errores nos hacen perfectos, he ahí mi dilema en cuanto mi personalidad)-
Ya no más daño te causes, no busques la salida y no desesperes. Resignate y no seas sentimentalista.
Me permito compararte como un aguacate partido, necesitas que te consuman (hagan caso) para que tu interior no se haga negro y lo único que se pueda salvar sea tu hueso. Eso o que te pongan limón para no oxidarte, aunque ya sé que no te agrada la idea desde que te hicieron limpiarte aquella tarde de diciembre con tus hermanos de la prepa.
-[...]Lástima que mi cuento de hadas ni se hará realidad. Pero aún sigo esperando y buscando, lo importante es que no te rindas.
Samanta Pérez Guzman -
Sigue así, Emilio, volveré cuando sea.
César.