domingo, 20 de mayo de 2012

No dejes que tus anhelos pasen por alto tu dignidad

Siempre he sido de ese tipo de persona chocante pero que es a la primera que recurren en caso de problemas (claro, los adultos más grandes que yo por lo general no recurren a mi) y siempre obtienen una respuesta clara, ya sea por la discusión, por acuerdo mutuo o solo por el simple hecho de que me quede como pendejo escuchando y dándole vueltas al asunto sabiendo que se dan la respuesta.
Soy cercano y discreto entre mi raza, con esa cara de excéntrico que siempre ponen cuando no me conocen es como siempre doy de que hablar. A veces siento que se apartan de mi por una razón, sin embargo, lo que no ha entendido es que pueden compartir todas sus intimidades o experiencias con mi persona, asegurándoles toda mi discreción y burla general en el momento con humor que sólo el ofendido entiende y sin llegar a enojarse.

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Yo sé que no le hayas sentido a esto. El punto es que soy majestuosamente excluido de sus círculos (no necesariamente de G+) y al más mínimo de alguna dificultad recuerdan tenen guardado en el polvo aquel auto-manual al que llaman "Amigo Emilio, ¿tienes unos minutos para mí?, quiero hablar contigo". Un hecho es que la mayor parte del tiempo sus agradecimientos y muestras de afecto se me vuelven ya rutinarios; los detalles también son otra buena forma de saber que no soy su punto de apoyo tal como lo explicaba mi buen amigo Aristóteles ([PAUSA PARA LA REFLEXION] he aquí el checkpoint en bucle de mi existencia, el materialismo es de lo más feo pero yo cuento tambíen, no me dejen a un lado. Y aunque no se base en cosas materiales, hay cosas que me hacen más feliz que un obsequio)
Mi valor como persona va más allá. Existen muchísimos seres que no supieron tratar ese valor o que tal vez solo fue pasajera y crecen sin dejar rastro de donde pasaron. 
Soy una mierda, lo sé, a pesar de ello el éxtasis real de mi sentir nunca ha llegado. Mi alma, mente y corazón no encuentran ese punto que llaman clímax, es por eso que la seriedad es como mi ficha de presentación. 
Hay una frase (bien pinche mamona) que se me ocurrió y es verdad: "Llevo más de 18 años en la caja de objetos perdídos. Nadie me reclama, nadie me pide". Mi problema es ser muy paciente, esperar mucho, dudar, reflexionar.

No dudes en desempolvar mi pesar y convertirlo en aventuras, alegrías y amor.

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